6 razones por las que no debes comprar ropa nueva esta navidad

Por Mitzi Hernández Cruz, contribuidora a HIPGive

Por décadas uno de los artículos más socorrido para regalar en navidad es la ropa y accesorios que complementan un atuendo. Las ofertas se presentan desde octubre y entre las festividades, se presentan infinidad de oportunidades para aprovechar ofertas y comprar lo que más se pueda.

La realidad es que mientras más barata sea la prenda, el costo real resulta más caro en el proceso. Esta explicación la da de forma completa el documental “The True Cost” del director Andrew Morgan. En mayo del 2015 fue su estreno en Cannes y a pesar que algunas de las cifras que se presentan como marco referencial han cambiado, la realidad no difiere del todo.

Basándonos en ese documental, enlistamos 6 razones por las cuales es mejor no comprar ropa esta navidad.

1. No, si no la necesitas

Es una regla sencilla y básica. De la moda lo que te acomoda y no el mejor precio que hayas visto en una blusa que no es tu talla, que no es un color que sueles vestir y que definitivamente no vas a utilizar. Uno de los grandes problemas es pensar que esos “extras” pueden ser útiles en algún momento, se quedan en un closet ocupando espacio hasta que te decidas a tirarlo o donarlo. Lo que queda es que el “súper precio” en realidad fue un gasto innecesario. Recuerda que la vestimenta es un asunto de necesidad y no de estatus, como tanto lo hacen ver las campañas de publicidad.

2. 4 temporadas, no 52

El concepto de las temporadas era precisamente ese: primavera, verano, otoño e invierno. Se trataba de estar bien vestido para enfrentar el clima que cada una tiene. Los colores de cada una estaba basado en los colores que da la naturaleza con el cambio del paisaje. Las chamarras de la temporada eran mejor impermeables en los meses de lluvia, ligera o densa según la temperatura, pero ya no.

Se pueden encontrar todo tipo de artículos de todas las temporadas y este concepto se llama “moda rápida”, basado en hacer 52 temporadas, una por cada semana y con ello, la opción de los clientes tiene una variedad que hace un imaginario de originalidad, pero en realidad solo son pequeñas variaciones a modelos ya presentados. El ideal es tener lo que realmente necesitamos y vamos a utilizar.

3. ¿Estátus, estereotipos o engaño?

Siguiendo con datos que plantea “The True Cost”, luego de 20 años de desarrollo de una industria que vende productos perecederos y no ofrece cubrir nuestras necesidades básicas, el planteamiento del vestir se ha tergiversado en pensar que nos es elemental la moda.

Nos dan datos de quienes se centran en llenar vacíos con el consumo, en realidad generan depresión y ansiedad. Se sustituye el poder comprar una prenda a diario, en lugar de aspirar a verdaderas posesiones, como una casa.

Y la cifra que arrojan es contundente sobre las necesidades psicológicas de los consumidores: hoy en día se compra 400% más que hace dos décadas.

4. Costos humanos y ecológicos

Entre las cosas más duras, es que miles de personas han muerto en el proceso de la moda rápida y esto se da por las malas condiciones en las que deben trabajar para lograr un precio menor en países en subdesarrollo. No se queda atrás la contaminación del subsuelo y su erosión, los tóxicos en aguas potables, los desechos generados al momento de producir y un exceso de producto que genera toneladas de ropa, en todos estos pasos, algunos de los materiales no son biodegradables.

Lograr cubrir las necesidades cada vez mayores de consumo, ha alterado los procesos naturales. Así, para las telas que surgen de plantas, se han utilizado pesticidas que provocan enfermedades degenerativas en niños o cáncer, erosión del suelo y subsuelo, desechos químicos que no se limpian. Las repercusiones ecológicas tienen daños o irreversibles o que revertirlos costarán décadas y en algunos casos cientos de años.

Las imágenes de los edificios colapsados en maquilas llenas de personas que cosían la ropa de las marcas más conocidas, el número de suicidios de agricultores que ya no pueden desarrollar nada en sus tierras, el desgaste a la economía, sintéticos que siguen contaminando en cada lavada… ¿De verdad necesitamos esos sacrificios globales para estar en tendencia?

5. La gran industria aniquila

Y no de lo que ya hablamos (aniquila el ambiente, la economía… vidas), sino también la creatividad y la individualidad. Es fácil distinguir mientras se camina en la calle de qué tienda son los atuendos de la mayoría. Esto nos habla que los pequeños comercios, con diseñadores independientes y con buenas propuestas, tienen menores opciones de competencia. El panorama parece cambiar lentamente y cada vez es más frecuente ver opciones con diseños locales con un compromiso ecológico, así como originalidad, aunado a un comercio justo con productores de las materias primas, pasando por un compromiso de comercio en todos los involucrados en crear las prendas.

Antes de “aprovechar” las súper ofertas, es mejor que compres algo duradero, que fue hecho sin involucrar tantos conflictos en el trayecto y que aunque te cueste un poco más de dinero, te durará años.

6. Dona o recicla

El primer paso para hacer conciencia es analizar toda la ropa que tienes. ¿Qué porcentaje realmente utilizas con frecuencia?, ¿qué de todo eso te es realmente útil?. Lo siguiente es defender tu estilo y personalidad, así que si no te gusta usar algo o no lo habías considerado hasta verlo en oferta, lo más probable es que no esté hecho para ti.

Aunque donar es una buena opción, la problemática va más allá y muchas de las organizaciones que se ayudan con la venta de ropa no siempre se dan abasto para poder hacerlo, así que intenta darle una nueva vida a la ropa y dala a quienes la van a utilizar dándole directamente a quien la necesite.

Un ejemplo maravilloso es The Street Store, quienes dan la indumentaria a quienes necesitan protección de las inclemencias del clima. Busca organizaciones similares en tu localidad o separa por rubros la ropa que quieres ceder a otros. Hay organizaciones que buscan dar imágen completa a personas que están en busca de trabajo o las que venden para ayudar a sus causas, así que informate antes de entregar todo tu armario.

Para terminar, otro dato arrojado por “The True Cost”: “Un americano promedio tira 37 kilos de desechos textiles cada año, haciendo un total de 11 millones de toneladas no biodegradable que deja un vertedero de 200 años o más, mientras emite gases nocivos al aire.”