Votantes latinos en riesgo: Evaluando el impacto de los cambios restrictivos en las votaciones para la elección de 2016

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NALEO, uno de los socios de HIPGive en nuestra campaña #LatinosGiveTheirVote, publicó un reporte sobre el impacto de cambios legislativos sobre las elecciones de 2016. El resúmen ejecutivo está abajo; para el reporte completo, visita esta página.

La elección presidencial de 2016 se llevará a cabo en un ambiente político y legal muy diferente a comparación del que se vivió en 2012. Los votantes perdieron la protección de una pieza crítica de la Ley de Derechos Electorales (Voting Rights Act), el proceso de autorización previa, frente al mandato de una Suprema Corte en 2013. En comparación a 2012 donde nuevas políticas electorales no pudieron ser implementadas total o parcialmente en 16 estados hasta que eliminaron la revisión anti discriminatoria, en 2016, aproximadamente ocho millones de votantes latinos son vulnerables a la elaboración de leyes restrictivas y a los cambios en la administración electoral porque viven en jurisdicciones que han sido liberadas de la supervisión, a pesar de sus historias documentadas de prácticas de adopción que discriminan a los votantes de las minorías.

Diecinueve estados crearon nuevas barreras para la participación latina desde 2012:
Diecinueve estados han promulgado o implementado nuevas leyes desde noviembre de 2012 que harán que sea más difícil para los latinos y para otros votantes el ejercer su voto en 2016. En resumen, estimamos que estas leyes podrían impedir seriamente la participación de más de 875,000 latinos que son elegibles para votar en la elección presidencial de 2016.

Los estados han implementado serios obstáculos para el registro en las votaciones:
Algunas de las disposiciones restrictivas que han sido implementadas desde 2012 hacen que sea más difícil el registro para votar añadiendo requerimientos para la documentación o información de solicitantes potenciales. Algunos estados también han cambiado fechas de entrega para el registro a fechas con más antelación del día de la elección, o han hecho que sea más difícil para los voluntarios comunitarios no afiliados con funcionarios electorales, el ayudar a que la gente se registre.

Los estados han impuesto restricciones discriminatorias en el voto:
Las legislaturas del estado también han hecho que sea más difícil el votar tanto en persona como vía e-mail. Varios estados prohibirán que la gente que no tenga una foto aceptable en su identificación, vote por primera vez en una elección presidencial, y algunos estados han truncado sus periodos de voto primarios. Algunos estados también han acortado la ventana de oportunidad para solicitar una boleta de voto ausente, o han restringido la habilidad de los voluntarios para entregar boletas de voto ausente para los votantes que no pueden enviar fácilmente sus boletas.

Las leyes restrictivas tienen la probabilidad de adquirir un efecto negativo en los votantes latinos:
La tabla 1 muestra el número y el lugar de los latinos que son elegibles para votar que enfrentarán retos con la participación electoral en la elección de 2016. Además del número de latinos que se muestra en la página 2, cientos de miles de ciudadanos adicionales tienen la probabilidad de ser disuadidos de votar por disposiciones que tienen un impacto numérico que no podemos estimar con precisión.

Los sistemas de elección disminuyen las oportunidades electorales de los latinos:
Los votantes tienen más probabilidades de desanimarse para votar debido a las leyes cuya aplicación determina directamente quién tiene y quién no tiene acceso a las boletas. Pero en realidad, la influencia de los votantes actualmente en nuestra democracia también depende de los sistemas electorales, si es que proveen oportunidades justas para los grupos menos representados para que puedan elegir a los candidatos de su preferencia. En algunos lugares, los votantes latinos han sido silenciados no sólo por las leyes que evitan que voten sino también por las leyes que diseñan los sistemas electorales para minimizar la responsabilidad de los oficiales elegidos hacia las comunidades menos representadas. Por ejemplo, en ciudades y países donde la gente tiende a votar de la misma forma que otros con los que comparte su raza o etnicidad, una comunidad no representada considerable puede ser impedida de elegir a un representante de su elección mediante el uso de distritos completos para quienes la jurisdicción completa, es dominada por la mayoría en los votos electorales. De la misma forma, los planes de redistribución de distritos han sido extendidos para minimizar la influencia de los votantes de los grupos menos representados.

Las prácticas administrativas perpetúan la discriminación en contra de los latinos:
Aunque las leyes electorales restrictivas continúan siendo propuestas o promulgadas, su implementación ha disminuido un poco mientras que los abogados de los votantes han ganado victorias significantes en retos legales basados en la Ley de Derechos Electorales y otras leyes de protección. En años recientes la toma de decisiones administrativa ha crecido en importancia como una causa de oportunidad desigual para participar en las elecciones y también como un punto de preocupación. La discreción de los administradores de las elecciones de determinar políticas de mantenimiento de la lista agresiva de registro, de cerrar o consolidar locaciones para votar, de proveer recursos insuficientes para los lugares de votaciones en comunidades no representadas y de descuidar el suministro de asistencia en el idioma durante el proceso electoral ya ha causado que sea más difícil para los latinos y para los votantes menos representados el poder participar en las elecciones. Estas y otras decisiones administrativas (más que legislativas), representan un peligro particular ya que los abogados muy pocas veces han podido utilizar con éxito la Ley de Derechos Electorales y otras protecciones legales para atacar, y evitar, sus efectos negativos.

Las políticas restrictivas provocan que la democracia sea menos incluyente cuando deberíamos hacerla más inclusiva:
El registro latino y las tasas de votación se han quedado muy por detrás del promedio nacional. Los latinos que tienen menos probabilidad de participar en las elecciones ya se sienten separados del sistema político y escépticos de la importancia y el potencial de la influencia de sus votos. Mientras el electorado latino crece y constituye una parte incluso más grande de todos los americanos elegibles para votar, es cada vez más crítico que los latinos progresen en convertirse participantes completos de la vida política y cívica de nuestra nación. Para poder lograr esto, los miembros del electorado latino necesitan ser invitados e impulsados para participar, particularmente por la familia, amigos y miembros de la comunidad que más conocen y en los que más confían. Sin embargo, las políticas restrictivas para votar logran lo opuesto. Las leyes que hacen que votar sea más difícil refuerzan la idea de los no votantes de que los políticos no quieren saber de ellos y no les importa lo que piensan. Por esta razón, son la solución política equivocada en la actualidad.

El congreso y los estados deben tomar acción inmediata para expandir las oportunidades de todos los americanos para votar:
Para poder atacar eficazmente la adopción de procedimientos que indiscriminadamente hacen que votar sea más difícil para los latinos, el congreso debe adoptar medidas que modernicen y restituyan la Ley de Derechos Electorales por completo. Las personas que elaboran las políticas a nivel local y estatal deben concentrar sus esfuerzos en expandir las oportunidades de los americanos para votar.